| A las puertas de cumplirse un cuarto de siglo de la desaparición de Blas de Otero (1916-1979), tan poco amigo de las celebraciones póstumas y de la rememoración de la muerte (por eso se estableció hace unos años en Bilbao, su ciudad natal, el «Día de Blas de Otero» coincidiendo con la celebración de su nacimiento, el 15 de marzo), este monográfico pretende lanzar a la palestra una serie de cuestiones críticas que renueven el panorama de las investigaciones oterianas que, sin duda, con motivo del evento apuntado, se desarrollarán a lo largo del próximo año.
Nunca un espacio más adecuado para dedicar un número monográfico a la obra de Blas de Otero que la revista Ínsula. Como señala la profesora Lucía Montejo Gurruchaga en su trabajo aquí recogido, «Blas de Otero inicia en 1950 una relación con Ínsula que sólo se interrumpirá con la muerte del poeta en 1979. Va a mostrar en la revista veintisiete poemas y cuatro prosas, va a publicar su primer libro en la colección de Ínsula, y la colaboración durará treinta años.» La entrañable despedida que José Luis Cano le dedica en el número 392-393 (julio-agosto 1979) deja constancia de que la relación con la revista trascendía más allá de lo profesional: «Quiero hablar con un hombre: / hablo con Blas de Otero.» También la acogida crítica de la obra de Blas de Otero durante esos años fue excepcional; desde el primer artículo que en el número 54 (junio 1950) le dedica Germán Bleiberg en reseña de Ángel fieramente humano, hasta los trabajos de Emilio Miró a lo largo de los años setenta, pasando por la serie de artículos en que José Luis Cano va dando noticia de los diferentes libros del poeta bilbaíno, o el trabajo de Carlos Bousoño, y la entrevista de Antonio Núñez, a la vuelta del poeta de Cuba, gravemente enfermo. En fin, como decía, nunca un lugar más adecuado que Ínsula para un número monográfico sobre la obra de Blas de Otero.
Al plantear la posibilidad de coordinar un número monográfico de la revista Ínsula, dedicado a Blas de Otero, se ha pensado en la necesidad de atender su obra desde nuevas perspectivas críticas, así como desde nuevos planteamientos teóricos que reclamen desde el estudio y el análisis la actualidad que la poética oteriana tiene al comienzo del nuevo siglo y la atención que despierta en nuevas generaciones de escritores y de lectores. Quizá uno de los problemas que han tenido hasta el momento los estudios oterianos haya sido la dificultad para dar un giro renovador a las lecturas que de la obra del poeta se han venido haciendo desde los años cincuenta. En este sentido, el planteamiento de este número monográfico no se hace sólo como consecuencia de la necesidad de puesta al día de los estudios sobre el poeta, sino también de la necesidad de actualización de los modelos críticos aplicados a su obra. En consecuencia, se ha pretendido atender un doble objetivo: en primer lugar, aportar, dentro de lo que sea posible, nuevo material y documentación para el conocimiento de la obra oteriana, ocupándose de secciones de su obra que han venido quedando más descuidadas; en segundo lugar, aplicar nuevos soportes críticos, una metodología renovada, al estudio de aquellas partes de la obra que han sido más trabajadas por la crítica. Por otro lado, el número se ha ideado con la intención de que atienda a la obra poética de Blas de Otero desde una triple perspectiva: histórica, teórica y crítica.
Creo que, a la vista de los materiales reunidos, ambos objetivos y las perspectivas de estudio establecidas han quedado sobradamente cumplidos. Una parte de la obra oteriana que tradicionalmente ha quedado más desatendida por la crítica ha sido su última producción, tanto poética, representada en Mientras (1970), como adelanto de los poemas que comienza a escribir en Madrid a su regreso de Cuba y del inédito Hojas de Madrid con La Galerna, e Historias fingidas y verdaderas (1970), su libro de prosas escritas en los años de estancia en la isla caribeña. De esta sección de la obra oteriana se encargan los profesores Gonzalo Sobejano, en su trabajo «Blas de Otero y el poema en prosa: “Las nubes”, “Vivir para ver”», que anuncia un desarrollo más extenso, y Marta Beatriz Ferrari, en «“El juego más peligroso”: Historias fingidas y verdaderas, de Blas de Otero», así como el profesor Andrew P. Debicki, en su artículo «Creación artística y realidad humana: la poesía intertextual de Mientras», que apunta a los ecos textuales que sustentan la última poesía de Otero. Por otro lado, el intento de dar nuevos enfoques críticos a las secciones de la obra oteriana tradicionalmente más estudiadas queda patente en buena parte del resto de trabajos aquí reunidos. De la etapa existencial del poeta bilbaíno, aquella configurada por sus libros Ángel fieramente humano (1950) y Redoble de conciencia (1951), reunidos y ampliados posteriormente en Ancia (1958), se han ocupado los profesores José Paulino Ayuso y Evelyne Martín Hernández en sendos artículos reveladores: «Ángel fieramente humano: Entre raíz mortal, fronda de anhelo» y «Ancia: el hombre acantilado, desacantilado». También de Ancia se ocupa el artículo de Ángel de la Iglesia, originalmente publicado en la revista bilbaína Champa, y que he querido recuperar ahora, con una presentación y contextualización de su hijo, el profesor Javier de la Iglesia, donde se reconstruye uno de los núcleos de relaciones personales de Otero en el Bilbao del medio siglo: el grupo en torno a la revista Champa. Una de las colaboraciones más cálidas y cercanas al poeta es la realizada por la profesora Sabina de la Cruz, sin duda la mayor especialista en la obra oteriana y compañera del poeta durante muchos años, que se ha ocupado del estudio del poema «Desamor», de Ángel fieramente humano, un poema no recogido por Blas de Otero en Ancia ni en las selecciones de su obra por él preparadas. A una nueva lectura de la poética social, manifiesta en Pido la paz y la palabra (1955), En Castellano (1959) y Que trata de España (1964), desde nuevas perspectivas de estudio del compromiso solidario, la formalización de la voz poética, los modelos arquetípicos, etc., atienden los trabajos de los profesores Claude Le Bigot («Configuración de la voz social en la poesía de Blas de Otero»), Fernando Yubero («Algunas notas sobre cosmovisión simbólica e impulso lírico en Pido la paz y la palabra, de Blas de Otero»), Emilio Miró («Que trata de España: La noche y el alba») y yo mismo (sobre el imaginario urbano en la poesía social oteriana). De la poética social arranca el trabajo de la profesora Laura R. Scarano para establecer los fundamentos de una «poética de la “página rota”» en la obra blasoteriana, que se vincula con la «poesíabierta» que preside su última producción. Los profesores José María Balcells, con su minucioso artículo sobre «Blas de Otero en las antologías poéticas de posguerra», y Lucía Montejo Gurruchaga, con su trabajo ya mencionado, «La relación de Blas de Otero con Ínsula. Una colaboración estrecha y continua», analizan el contexto y la repercusión de la obra oteriana en el marco histórico de su recepción a lo largo de la posguerra.
Aparte de los trabajos críticos reunidos en este número monográfico, una de las aportaciones más interesantes que lleva a cabo para el ámbito de los estudios oterianos es la reunión de una serie de textos inéditos del poeta, así como diversos poemas y una conferencia dispersos en revistas y plaquettes de difícil acceso hoy día para el investigador. En este sentido, se ofrecen en este número, gracias a la gentileza y amabilidad de la profesora Sabina de la Cruz, presidenta de la Fundación Blas de Otero y custodia de la obra del bilbaíno, un poema rigurosamente inédito y otro no publicado en vida del autor de aquella etapa que el profesor Emilio Alarcos Llorach (otro de los grandes estudiosos de Otero, desgraciadamente desaparecidos) denominaba como «prehistoria poética» del autor; es decir, la obra «anterior» a la publicación en 1950 de Ángel fieramente humano, y que resulta uno de los ámbitos más sorprendentes y desconocidos de la obra oteriana. Buena parte de esa obra se inmoló el año 1944, cuando el poeta decidió dejar de serlo, en una de sus más profundas crisis existenciales. Cada testimonio que se recupera resulta, así, de indudable valía. Los dos poemas de esta época que se ofrecen, fechados en 1938 y 1941, respectivamente, están dedicados a su amigo el poeta Jaime Delclaux, muerto durante la guerra civil. Junto a estos dos poemas, se recuperan otros de la «prehistoria poética», dispersos en revistas o de difícil acceso, con voluntad de ofrecer una muestra significativa de este período: los Cuatro poemas, publicados en marzo de 1941 en Albor (Cuaderno de Poesía), que editaba José Díaz Jácome en Pamplona; «Pubertad» y «Sonata para un desnudo nostálgico. (Improvisación)», dedicado al pintor Ramón Iturribarría, publicados en la serie de «Poemas para el hombre» en Egan (San Sebastián, núm. 1, 1948), que no fueron incluidos posteriormente por el poeta en ninguno de los libros publicados en vida, y las «Poesías en Burgos», publicadas en la revista Escorial (núm. 34, agosto 1943), tampoco recogidos posteriormente por el poeta. Se recupera también el texto de la conferencia «La muerte de Don Quijote (Notas de un ensayo)», publicado por la revista Champa (Bilbao, núm. 10, octubre 1954). La gentileza y amabilidad del profesor Esteban Torre nos permite ofrecer un curioso soneto inédito («Al Sóó eh!»), escrito al alimón entre Otero y el poeta Carlos Álvarez con motivo de la campaña de las primeras elecciones democráticas de 1977; el profesor Torre, custodio del original, reconstruye la circunstancia de su escritura, así como su relación con el poeta. El material inédito o de difícil acceso que se ofrece en este número monográfico se completa con la publicación de nueve cartas inéditas dirigidas por Blas de Otero a Gabriel Celaya a lo largo de 1949 y los primeros meses de 1950, que muestran la relación entre ambos poetas vascos en su inicio y que ofrecen enorme interés no sólo para la reconstrucción de las relaciones personales entre ambos autores, sino también porque dejan constancia de la exposición de ideas y conceptos que sustentan la producción poética del autor bilbaíno desde los momentos inmediatamente anteriores a la publicación de Ángel fieramente humano.
El número se completa con una amplia bibliografía que, sin pretender ser total, sí quiere ser exhaustiva, recogiendo toda la bibliografía oteriana, así como los más notables estudios críticos que a lo largo de los últimos cincuenta años se han venido publicando.
Una vez más, quisiera dejar constancia de mi agradecimiento a la profesora y presidenta de la Fundación Blas de Otero, Sabina de la Cruz, maestra y amiga, sin cuya inestimable colaboración y generosidad este número monográfico no habría llegado a publicarse. Sirva este trabajo como homenaje a toda una vida de dedicación plena a Blas de Otero, sin duda, uno de los más grandes poetas españoles del siglo xx.
J. J. L.—UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO (COORDINADOR) 
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