| Las Obras de Garcilaso de la Vega con Anotaciones de Fernando de Herrera (Sevilla, A. de la Barrera, 1580) son, sin duda, un hito fundamental de la crítica textual y literaria española del Siglo de Oro. Publicadas por A. Gallego Morell en 1966 acompañadas de los comentarios del Brocense, T. Tamayo de Vargas y J. N. de Azara, y luego, en facsímil, por el propio Gallego Morell (1973) y por J. Montero (1998), carecíamos aún de una edición «normalizada» para uso de estudiosos y estudiantes de esta obra del sevillano. Ese importante hueco ha quedado cubierto con la obra que presento. En ella, sus autores han elaborado los materiales, estudiado su problemática, anotado los lugares difíciles y organizado un instrumental de búsqueda que hacen del libro una guía utilísima para conocer en todo su alcance esta pieza capital de la teoría literaria renacentista.
El texto
El texto de Herrera se reproduce con pulcritud, manteniendo la ortografía del original, pero modernizando el uso de mayúsculas y minúsculas, signos de puntuación, etc. Cuando los párrafos son demasiado largos, se los divide con tacto y acierto. La paginación original se introduce entre corchetes, lo que facilita el cotejo con la edición príncipe y sus facsímiles. Los comentarios a los versos garcilasianos se encabezan con una referencia a su número de orden en el poema. En conjunto, la página se ofrece adecuadamente espaciada, con tipo y cuerpo de letra diáfanos, lo que reduce al mínimo las dificultades de lectura.
Las notas
Capítulo aparte merecen las notas que explican el texto de Herrera. En ellas se encuentran, a mi entender, las principales aportaciones de esta edición. Las observaciones ecdóticas, históricas, mitológicas, retórico-estilísticas y culturales en general son siempre breves, precisas y funcionales. Pero donde la novedad es mayor es en la localización de los textos aducidos por el poeta como citas —«puentes, no fuentes»— que esclarecen sus teorías. Este amplio cúmulo de referencias ha sido resuelto la mayoría de las veces satisfactoriamente. Sin embargo, en ocasiones se dan unas sucintas noticias de su autor y de lo que nos queda de sus obras, sin precisar en dónde se localiza la referencia. Creo que en el futuro habrá de completarse este punto, partiendo del principio de que Herrera, como todos los escritores de su tiempo, cita muchas veces, no la obra alegada, sino fragmentos suyos intercalados en libros ajenos. Así lo ha demostrado parcialmente este mismo año, refiriéndose a un pasaje de Sófocles recordado por fray Luis de León, el profesor A. Ruiz Pérez.
Índices y tablas
Otro aspecto especialmente cuidado y útil de esta edición es el de los índices y tablas. Quien haya leído las Anotaciones de Herrera tiene conciencia de los miles de antropónimos, topónimos, nombres de animales y plantas, y tecnicismos filosófico-teológicos y humanísticos que en ellas aparecen. La consulta y estudio de esta cantera erudita era hasta ahora punto menos que imposible. En la edición que reseño se convierte en tarea asequible gracias a índices como el de primeros versos de Garcilaso, el de nombres y frases anotadas por Herrera, el de composiciones y versos del toledano comentados por el Brocense, el de nombres propios y títulos citados por Herrera, y el de nombres y obras citados en la «Introducción».
«Introducción» y «Bibliografía»
Esta última, con su «Bibliografía», constituye un extenso ensayo de cuidada erudición. En él se prescinde de las notas a pie de página, aunque se puntualicen las citas remitiendo, por el sistema sajón —año, dos puntos y página entre corchetes—, a la mencionada «Bibliografía». Omitiendo la vida de Herrera y el estudio del resto de su obra, los editores se centran en la «crítica literaria» del sevillano, su concepción del español como lengua de arte y las claves de su interés por el quehacer poético. Todos los problemas relativos a las Anotaciones reciben una atención demorada, destacando el meticuloso cotejo de los cuatro ejemplares que han servido de referencia. Se publica, como texto base, el de la Nacional de Madrid, R 3697. Con ello se redondea un libro que será referencia obligada para conocer la personalidad literaria de su autor, su estética y la normativa que sigue nuestra poesía en el humanismo tardorrenacentista y prebarroco.
C. C.—UNIVERSIDAD DE MÁLAGA 
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