INSULA Teatro de Lope de Vega: Géneros, escena, recepción. Número 658. Octubre 01
 
 

JOSÉ MARÍA DÍEZ BORQUE /
PRESENTACIÓN



Hace un año celebrábamos el cuarto centenario del nacimiento de nuestro más importante dramaturgo del Barroco: don Pedro Calderón de la Barca. La ocasión conmemorativa no pasó, en verdad, sin pena ni gloria, pues muchas fueron las reuniones científicas, publicaciones, exposiciones, puestas en escena, etc. Pero pasado el año calderoniano quedaba la obligación del recuerdo del maestro, de quien puso en marcha el gran aparato del teatro del Siglo de Oro: Lope de Vega. Por ello, para hablar de Lope no es ocioso ni extravagante comenzar hablando de don Pedro, que como los restantes dramaturgos del xvii español —Cervantes y otras formas dramatúrgicas más o menos aparte— siguió la pauta lopesca para llevarla a las cimas de la estética barroca. Si todos fueron sus discípulos, para aportar en mayor o menor medida su originalidad, desde ellos se agiganta la figura del iniciador y maestro, y se entiende la gran hazaña de crear el teatro español.

Pero también la calidad de los maestros se mide por la influencia en ellos de sus discípulos. Cuando Lope muere en 1635, Calderón estaba en la madurez de sus obras memorables, pero no olvidemos que en 1631 el Fénix escribe una de sus mejores obras dramáticas, y es precisamente una tragedia: El castigo sin venganza, en que, además, se burla, en boca del gracioso, del culteranismo, pero ya sabemos que cuando Lope se encumbra bebe también en Góngora, y ahí está Calderón.

Si todo comienza en los buenos textos, justo parecía abrir el número con los esfuerzos de ProLope para darnos, en sucesivas entregas, el corpus del teatro de Lope con rigor filológico. También problema general y de principio es el de la cultura del Fénix, cuestión debatida y de múltiples implicaciones, claro, en la creación y recepción de su teatro. A ello dedica sus páginas el profesor Aparicio.

La imagen de Lope de los cientos de tragicomedias, estrenadas con éxito, se ha impuesto, de forma general, en niveles no especializados de conocimiento del teatro aurisecular, desdibujando los perfiles de un Lope de comienzos que vacila, duda y experimenta en sus inicios teatrales, y de un Lope que cultiva, con buena pluma, otros géneros dramáticos. Por ello parecía oportuno y necesario detenerse aquí en todo esto: desde el Lope de comienzos (Oleza) al del teatro breve cómico (Escudero), auto sacramental (De la Granja), tragedia (Díez Borque), para desembocar, claro está, en la comedia de enredo, que ocupó tantas y tantas horas la pluma de nuestro dramaturgo y el ocio de los teatros (Navarro).

Pero el teatro es teatro, obviedad que tantas veces se olvida, atendiendo sólo a la literatura dramática y desentendiéndose de la escena. Por ello el profesor Ruano traza aquí las líneas generales de la «realidad escénica» del teatro de Lope de Vega en su siglo, en un género de éxito. Enlaza, como diré después, con la presencia del teatro lopesco en los escenarios españoles del xx y fuera de España.

Y en tiempo de estética de recepción, canon, crítica cultural..., estamos, en momentos de cierto rearme de la crítica y teoría de la literatura, tras los desencantos posestructuralistas y posmodernos. Por ello se plantean aquí, críticamente, problemas de estética de la recepción, canon, poética cultural (García Santo-Tomás), para pasar a un análisis de las distintas etapas e influencias en «la formación del canon dramático de Lope» (Pedraza). Y tras ello, la realidad de los hechos: la presencia de Lope en los escenarios españoles en una parte del siglo xx en los teatros oficiales (Peláez) y obra y representación fuera de España (Profeti). Se cierra así, allende nuestras fronterzas, este monográfico de Ínsula dedicado al teatro de Lope de Vega. Una gota de agua en la mar de una bibliografía desbordante, pero que no quería ser una suma sin más al caudal, sino responder a un planteamiento previo de conjunto y a unas intenciones.

J. M. D. B.—UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID (COORDINADOR)

 
 
  Insula: revista de letras y ciencias humanas