INSULA Misceláneo. Número 607. Julio 97
 
 

MIGUEL ÁNGEL LAMA /
LA RECUPERACIÓN DE IGNACIO GARCÍA MALO



A Guillermo Carnero debemos la recuperación y divulgación de nombres y de obras de nuestra historia literaria como Ignacio de Luzán y raras producciones como su Plan de una Academia de Ciencias y Artes, su Informe sobre Casas de Moneda, sus traducciones de los epigramas del grabador Christoph Weigel, etc. (1); Vicente Martínez Colomer y El Valdemaro (2); Pedro Montengón y narraciones como El Rodrigo y Eudoxia (3); Gaspar Zavala y Zamora y su rarísima novela La Eumenia... (4), autores y obras de varia y especial significación en su tiempo y que en el nuestro, en el ámbito de los estudios de la literatura y de las ediciones de sus textos, han visto pasar los años y los siglos sin la debida atención crítica. Con sus aportaciones, Guillermo Carnero ha logrado romper con una perniciosa tradición de cita indirecta y de errores transmitidos para poner a nuestra disposición escritos hasta ese momento inencontrables o de difícil acceso.

El penúltimo empeño de Carnero ha sido poner en su sitio la biografía y la producción de Ignacio García Malo (1760-1812) en dos obras principales, la edición de su más famosa serie de novelas, Voz de la Naturaleza, y la de su tragedia Doña María Pacheco.

Diversión y utilidad

Ignacio García Malo ha ocupado un espacio en las recientes monografías centradas en la novela española del siglo xviii como representante de un género popular, la novela corta, expresivo de nuevos modos y necesidades de lectura, de lectores nuevos, y reafirmación de la voluntad didáctica y formadora que se aplica a la literatura del momento, concebida como una combinación, a veces malograda, de diversión y utilidad.

La edición de Voz de la Naturaleza, cuyo subtítulo es Memorias o anécdotas curiosas e instructivas. Obra inteligible, divertida y útil a toda clase de personas para instruirse en los nobles sentimientos del honor, despreciar varias preocupaciones injuriosas a la humanidad, amar la virtud y aborrecer el vicio a vista de los ejemplos que contiene, no se ofrece completa, pues la serie constó, en sus diferentes ediciones, de doce títulos, editando Guillermo Carnero aquí ocho de esa docena, en aplicación de un criterio personal de interés y significación de las novelas que salva.

Como en todo rescate riguroso de un autor y de unas obras casi desconocidos, el estudio preliminar que Carnero ha escrito para encabezarlas resulta de una novedad incontestable, al ser el primer trabajo crítico dedicado enteramente a la presentación biográfica y bibliográfica de Ignacio García Malo. Efectivamente, Guillermo Carnero, en más de un centenar de páginas, reúne datos fundamentales, obtenidos a fuerza de pioneras investigaciones a saltos, de la biografía del escritor y repasa toda su producción, desde las obras de tema político, las traducciones, hasta las obras menores, las obras dramáticas y su obra narrativa reunida en Voz de la Naturaleza.

La labor de restauración llevada a cabo por Guillermo Carnero permite al lector moderno tomar contacto con un grupo de novelitas breves, hechas a patrón casi fijo, entretenidas y edificantes, que en su propósito ofrecen una perfecta coherencia de carácter ideológico con el espíritu del siglo y cuyos caracteres quedan bien expuestos por el editor en su introducción. En lo referido a Voz de la Naturaleza, Carnero corrige inexactitudes y errores transmitidos en algunos repertorios bibliográficos al ofrecer la «Trayectoria editorial de un best-seller», trayectoria complicada precisamente por el éxito de estas obritas, y baste citar como prueba la inclusión de piezas nuevas en sucesivas ediciones o la incorporación de otras obras no atribuibles a García Malo, como demuestra la edición barcelonesa de 1864.

La introducción de cartas, los poemas, la «insensibilidad» de García Malo, por su escasa intención descriptivista, las digresiones morales, etc., constituyen algunos de los caracteres que son analizados por el editor, de cuyo trabajo son igualmente destacables la clasificación temática, la casuística amorosa y moral, enormemente orientadora, y la búsqueda de fuentes y modelos del autor en sus obras.

Criterios de edición

Los criterios de edición confirman esa voluntad de rescate de escritor casi desconocido, que ofrece al lector la posibilidad de reconstrucción de las ediciones originales, desde la base de la de 1803, la última aparecida en vida de García Malo, por la anotación de variantes fundamentales y por el reflejo de la paginación original de los volúmenes a los que pertenecen las obras seleccionadas. Y quizá por este afán de iluminación de un texto, Guillermo Carnero ha podido extremar en ocasiones los criterios aplicados para la anotación léxica, pudiendo resultar para algunos lectores superflua, como en las notas a «doblones» (p. 298), «indubitable» (p. 156) e «indubitablemente» (p. 313), o la repetición de la nota a «timoratas» (pp. 164 y 193) o a «hipocondría» (pp. 275 y 313). No así en la anotación de usos particulares, que aclaran oportunamente, o en las luminosas notas «múltiples» (véase la 18 en pp. 135-136) que no dejan nada fuera de un conocimiento elemental.

El interés que presenta la edición de la tragedia de García Malo Doña María Pacheco, para el lector de la antedicha de las ocho piezas de Voz de la Naturaleza, se concentra en disponer de un texto moderno y anotado, por primera vez desde 1788, pues la introducción biográfica y crítica sobre el drama coincide con el primer capítulo sobre la biografía de García Malo y con el epígrafe sobre la tragedia en el que está dedicado a la obra dramática, si bien, en la edición de Voz de la Naturaleza se incluía un apartado, que se ha omitido de la edición en «Letras Hispánicas», sobre las fuentes de Doña María Pacheco.

Tesis conservadora

Esta pieza constituye un buen ejemplo —ahora, gracias a esta edición, un ejemplo asequible y manejable— de tragedia neoclásica de protagonista histórico, como mandan los cánones, que Guillermo Carnero repasa verificando cómo se ajusta el texto de García Malo a la preceptiva vigente. Pero, quizá, lo más significativo en la historia literaria de esta tragedia sea la relación que desde ella puede establecerse con otras interpretaciones del marco histórico que se dieron principalmente en época romántica. Como señala Guillermo Carnero en su edición, y dedica a ello un epígrafe, en la España de finales del siglo xviii y la primera mitad del xix, el episodio de las Comunidades de Castilla llegó a convertirse en un símbolo de la expresión de la libertad oprimida por el tirano. Los ejemplos son significativos y numerosos, y no sólo en el terreno de la pura literatura de creación: la oda de Manuel José Quintana A Juan de Padilla (1797); la oda España restaurada (1814), de Manuel María de Arjona; la pieza trágica de Martínez de la Rosa La viuda de Padilla (1812); entre 1821 y 1822 se fundan los periódicos El Amigo de Padilla, El Eco de Padilla y El Sepulcro de Padilla, sociedades secretas como la de los «Comuneros»; el poema de Patricio de la Escosura El bulto vestido del negro capuz, se publica en 1835, o, posteriormente, las novelas históricas de Vicente Barrantes, etc. Con estos ejemplos, Doña María de Pacheco se refuerza en su significación como antítesis en la interpretación de un episodio de la historia española, luego utilizado de forma bien distinta. Para García Malo, la rebelión no se justifica por razones ideológicas, lo que sustenta el mensaje conservador de la obra en torno al personaje de doña María Pacheco, que muere arrepentida y jurando fidelidad al rey.

La explicación de esta tesis conservadora —la utilización del personaje de la esclava Matilde como instigadora y figura negativa de la pieza—, la precisión sobre las Epístolas familiares de fray Antonio de Guevara como fuente histórica principal de la obra de García Malo, que en ocasiones versifica literalmente el texto de Guevara, o la comparación con la recreación del mismo episodio hecha por Martínez de la Rosa, ocupan, además, el estudio introductorio de Guillermo Carnero, complementado con una anotación histórica a la tragedia que convierte esta edición en un excelente instrumento de situación en el contexto que sirve de marco en el pasado a la obra de García Malo.

Quien hasta ahora ocupaba un lugar muy secundario en estudios específicos sobre la literatura española de finales del siglo xviii y principios del xix ha pasado a compartir la relevancia de los textos representativos en una colección como «Letras Hispánicas». Queda ahí para conocimiento de todos, en una tarea que, como decía al principio, debemos al afán por resituar nombres y obras de un especialista como Guillermo Carnero.

M. A. L.— UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA

(1)  Ignacio de Luzán, Obras raras y desconocidas, edición, estudio y notas de Guillermo Carnero, vol. I, Traducción de los Epigramas latinos de C. Weigel. Carta latina de Ignacio Philalethes. Plan de una Academia de Ciencias y Artes. Informe sobre Casas de Moneda. Informe sobre las Cartas de Van Hoey, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1990.

(2)  Vicente Martínez Colomer, El Valdemaro, edición y estudio preliminar de Guillermo Carnero, Alicante, Instituto de Estudios Juan Gil-Albert, 1985.

(3)  Pedro Montengón, Obras. Volumen I: El Rodrigo, y Obras. Volumen II: Eudoxia, hija de Belisario. Selección de Odas, edición, estudio preliminar y notas de Guillermo Carnero, Alicante, Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, 1990.

(4)  Gaspar Zavala y Zamora, Obras narrativas, edición de Guillermo Carnero, Barcelona, Editorial Sirmio y Universidad de Alicante, 1992.

 
 
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